Econom铆a social: un nuevo modelo productivo
La Econom铆a Social est谩 dando respuestas positivas a problemas graves para la sociedad, pero su aportaci贸n va m谩s all谩 de complementar al sector p煤blico y al privado tradicional. Su papel fundamental, hoy por hoy, consiste en conseguir un espacio regulador del sistema para alcanzar un modelo productivo sostenible.
Yolanda Villavicencio Mapy Licenciada en Econ贸micas y Ciencias Empresariales, especialista en Cooperaci贸n Internacional al Desarrollo, especialista en Mujer y Desarrollo, m谩ster en Migraciones y Relaciones Intracomunitarias y en los 煤ltimos ocho a帽os ha
El paro tiene rostro, son personas. Algunas se van convirtiendo en paradas de larga duraci贸n, sin esperanza, perdiendo la dignidad y sinti茅ndose derrotados. No encuentran trabajo y no logran autonom铆a para cubrir sus necesidades. Los j贸venes acumulan un 35% del paro y en este conglomerado se encuentran tambi茅n los y las inmigrantes. Una situaci贸n que desborda todas las previsiones econ贸micas.
Con esta dram谩tica situaci贸n, podemos hacer un s铆mil con lo que ocurr铆a como consecuencia de la revoluci贸n industrial del siglo XIX. Se han logrado extraordinarios adelantos t茅cnicos y se ha multiplicado la producci贸n de bienes, pero tambi茅n se constata la enorme explotaci贸n del 鈥渄ejar hacer, dejad pasad鈥. La ilimitada libertad econ贸mica conduce entonces al predominio de los intereses de los empresarios sobre los intereses de la mayor parte de la poblaci贸n.
En las grandes f谩bricas - que surgieron a medida que progres贸 la mecanizaci贸n - los obreros son sometidos a condiciones de trabajo inhumanas; la libre competencia ha sido alterada por los acuerdos empresariales que conducen a los monopolios; los desajustes entre la producci贸n y el consumo dan lugar a graves crisis econ贸micas; y una larga serie de intermediarios superfluos desarrollan maniobras entre los productores y los consumidores. Se elevan artificialmente los precios contribuyendo a reducir a煤n m谩s los magros salarios reales de los trabajadores en pos de la especulaci贸n y el lucro.
Contra estas desigualdades e injusticias del nuevo modelo econ贸mico se manifiestan las ideas y las experiencias de los precursores del cooperativismo moderno. Entre ellos se destacan, en particular Owen y Fourier. 脡stos propusieron la organizaci贸n de comunidades aut贸nomas en donde se realizar铆an en com煤n tanto la producci贸n como el consumo. Se propici贸 entonces el funcionamiento de cooperativas de consumo a trav茅s de las cuales los trabajadores podr铆an ahorrar el capital necesario para emprender posteriormente su propia producci贸n, en lo que se conoce como cooperativas obreras de producci贸n o 鈥渃ooperativas de trabajo鈥.
La Econom铆a Social tiene importancia en los pa铆ses europeos, pero de manera principal en Francia y B茅lgica, y goza de reconocimiento en casi todos los pa铆ses con una legislaci贸n espec铆fica sobre empresas de inserci贸n. En Espa帽a, las personas en situaci贸n de pobreza o riesgo de exclusi贸n disponen de las empresas de inserci贸n como herramienta para la inclusi贸n socio laboral. Fue a finales del a帽o 2007 que contaron con el respaldo de una Ley que regul贸 este tipo de instituciones socioecon贸micas, siendo un hecho importante ya que estas iniciativas existen desde hace m谩s de 25 a帽os, contribuyendo a la cohesi贸n social.
El Comit茅 Econ贸mico y Social Europeo (CESE) aprob贸 en 2009 el dictamen sobre 鈥淒istintos tipos de empresa鈥 que registra el relevante papel de las empresas de Econom铆a Social para conseguir los objetivos de la estrategia de Lisboa en materia de empleo, competitividad y cohesi贸n social.
De igual manera, el Parlamento Europeo cuenta con un 鈥淚ntergrupo parlamentario de Econom铆a Social鈥 y ha emitido dos recientes informes sobre este sector. El primero es el informe sobre el 鈥淢odelo Social Europeo鈥 (2006), en el que de manera expresa y directa reconoce la capacidad de la Econom铆a Social de constituir el 鈥渢ercer pilar鈥 de ese modelo. El segundo informe sobre 鈥淓conom铆a Social鈥 (2008), promovido por la eurodiputada Patrizia Toia, manifiesta que el modelo social europeo se ha construido a trav茅s 鈥渄e un alto nivel de servicios, productos y empleos generados por la Econom铆a Social, as铆 como con el apoyo de las capacidades de anticipaci贸n e innovaci贸n desarrolladas por sus promotores鈥. Adem谩s, visibiliza que este tipo de econom铆a se basa en paradigmas sociales acordes con los principios fundamentales del modelo de bienestar de Europa.
El informe deToia plantea tres grandes ejes para dar el papel que corresponde al 谩rea que nos ocupa en los Estados miembros. El primero es el reconocimiento de la Econom铆a Social en lo conceptual, jur铆dico, estad铆stico e institucional. El segundo eje, manifiesta su reconocimiento como agente clave para el logro de los objetivos de Lisboa, efect煤a una serie de consideraciones sobre su papel de actor social y econ贸mico. Aboga de forma precisa por la adopci贸n de medidas de pol铆ticas p煤blicas de financiamiento, en un claro apoyo de acceso al cr茅dito para empresas propiedad de los trabajadores. El tercer eje incluye recomendaciones a los Estados miembros y a la comisi贸n para alcanzar los objetivos.
La Econom铆a Social est谩 constituida por entidades de personas que desarrollan una actividad con el objetivo prioritario de satisfacer necesidades antes que retribuir al capital. Dentro de la diversidad de formas organizativas 鈥揷ooperativas, mutuas, mutualidades, sociedades laborales y empresas sociales- ellas tienen caracter铆sticas comunes:
1) Son privadas, no forman parte del sector p煤blico ni est谩n controladas por el mismo.
2) Est谩n organizadas formalmente y dotadas de personalidad jur铆dica propia.
3) Tienen autonom铆a de decisi贸n, con plena capacidad para elegir y cesar a sus 贸rganos de gobierno, para controlar y organizar todas sus actividades.
4) Funcionan con libertad de adhesi贸n y son de afiliaci贸n obligatoria.
5) La eventual distribuci贸n de beneficios o excedentes entre los socios usuarios, si se produce, no es en proporci贸n al capital o a las cotizaciones aportadas por los mismos, sino de acuerdo con la actividad que estos realizan con la entidad.
6) Ejercen una actividad econ贸mica en s铆 misma considerada para satisfacer necesidades de personas, hogares o familias por lo que las organizaciones de Econom铆a Social son entidades de personas, no de capitales. Trabajan con capital y otros recursos no monetarios, pero no para el capital.
7) Son organizaciones democr谩ticas ya que en el proceso de toma de decisiones de las organizaciones de primer grado de la Econom铆a Social se aplica el principio de 鈥渦na persona un voto鈥.
Hablar de una Ley para la Econom铆a Social nos lleva al reconocimiento de su aportaci贸n a la sociedad en t茅rminos de empleo, cohesi贸n social, democracia, innovaci贸n social y desarrollo local, algo demandado por la confederaci贸n CEPES. Tan es as铆 que ha creado 23.856 nuevos puestos de trabajo en el 煤ltimo a帽o y medio 鈥 el 80 por ciento indefinidos - y casi 4.000 nuevas organizaciones. En Espa帽a, su car谩cter democratizador y regulador del sistema est谩 poco reconocido y valorado por los ciudadanos.
El Sector Privado Tradicional Lucrativo, en cambio, est谩 valorado como eficiente econ贸micamente, aunque genera una creciente desigualdad en la distribuci贸n de la renta. Adem谩s, cuando hay crisis, en modelos basados en la especulaci贸n su impacto en la p茅rdida de empleo causa grandes desequilibrios en los mercados de trabajo y de servicios, sobre todo si el estado de bienestar no logra llegar a todos.
La Econom铆a Social necesita medidas de pol铆tica p煤blica. Nuestro marco constitucional as铆 lo prev茅 y lo demanda a trav茅s de los valores de la igualdad social y de la igualdad de oportunidades. La Econom铆a Social est谩 dando respuestas positivas a problemas graves para la sociedad, pero su aportaci贸n va m谩s all谩 de complementar al sector p煤blico y al privado tradicional. Su papel fundamental, hoy por hoy, consiste en conseguir un espacio regulador del sistema para alcanzar un modelo productivo sostenible, al perfilarse como un actor econ贸mico y social, con capacidad de di谩logo e interlocuci贸n, como dijo el presidente Zapatero recientemente al anunciar la ley de econom铆a sostenible para antes del verano.
Adem谩s del reconocimiento jur铆dico, para expandir las oportunidades de la Econom铆a Social es necesario garantizar su financiaci贸n, que se ha visto limitada por dificultades para que entidades con normas y reglamentos donde la forma de tomar decisiones es compartida accedan al sistema financiero tradicional. Este es un obst谩culo a superar con medidas que faciliten el acceso sin trabas a estas caracter铆sticas propias de las organizaciones de econom铆a social y en igualdad de condiciones que las empresas con 谩nimo de lucro, creando instrumentos financieros que permitan su expansi贸n y el mantenimiento de sus estructuras, as铆 como medidas de valoraci贸n afirmativa y promoci贸n de su valor a帽adido en la sociedad.
Que en un momento de crisis y de b煤squeda de nuevos paradigmas se traiga el debate sobre el modelo productivo en el que hemos de basar una econom铆a sostenible y sobre el papel que la econom铆a social ha de jugar es m谩s que saludable. Nadie debe dudar de los l铆mites del crecimiento de un modelo insostenible que trae empobrecimiento para muchos y beneficios ingentes para unos pocos, causando desequilibrios globales e inmanejables.










